En busca de la espiritualidad.

El llamado.

Cuando uno inicia un camino espiritual, suele ser porque la vida nos ha puesto frente a lo inexplicable, lo inmenso, lo sublime, nos ha puesto frente a un milagro.

También puede suceder que la espiritualidad sea el fruto de un dolor, que al no encontrar un paliativo o solución en el mundo material, nos obliga a replantearnos dónde podrás estar ese elixir de la felicidad y el entendimiento de lo sucedido, para llegar al final a las puertas de lo espiritual.

Por último puede que solo sea curiosidad, ansias de poder, complejos mesiánicos y sus mil variantes, pero sin importar cuál es el impulsor de ese acercamiento, lo cierto es que al final, el destino juega sus cartas, y el ser humano termina por reencontrarse con su verdadero potencial, con su destino, con aquello que le da sentido y respuestas a su existencia.

El despertar.

Una vez la persona enciende en su corazón y su mente la chispa divina, el fuego sagrado de la espiritualidad, las cosas ya no vuelven a ser iguales.

Uno siente que comprende. No es un comprender algo puntual, sino que es algo más integral, un comprender lo invisible, un saber que hay respuestas aunque no las tengamos ahora, pero que tarde o temprano las tendremos.

El buscador ya no es un extraño a lo espiritual, ahora está despierto, ahora su visión del mundo ha cambiado, se ha transfigurado al igual que el Cristo en el monte Tabor.

La luz se apodera del interior del ser que ahora se siente vivir, y es que ahora sí comprende y está vivo!!!

Esta etapa tiene la particularidad de hacernos sentir que de algún modo hemos conquistado la oscuridad de la ignorancia, pero… Cuidado!!! Porque esto es apenas el principio, y es más sencillo tropezarnos con nuestro ego, que seguir despiertos.

Por eso, cuando estés en esta etapa, o si ya lo estás, no te dejes atrapar por los cantos de sirena de la falsa espiritualidad, y continúa humilde, porque aún tus pies no están en suelo firme.

La falsa espiritualidad.

En esta época de tanta New Age, donde los maestros y los gurús salen hasta de debajo de las piedras, casi cualquier persona toma un curso de autoayuda, o lee un libro de deepak chopra, y ya siente que está in escalón más arriba que el resto de los “pobres mortales” que le rodean, los que están y los que le precedieron…

Así es usual escuchar y leer a supuestas personas espirituales, que no hacen más que repetir frases clichés, sin tener siquiera experiencia real de aquello sobre lo que habla o que intenta enseñar.

De esta suerte entonces, nos encontramos con ciegos guiando a otros ciegos, a seres inflamados de ego, que reparten palabras sagradas sin ton ni son, cual galletas de la fortuna, más por alimentar su ignorante soberbia, más que por ayudar realmente al prójimo.

Cuidado con la realidad.

Llegados a este punto, podemos decir que la espiritualidad llega a todos, pero no es para todos, al menos no la verdadera espiritualidad.

En una sociedad donde parecer es más importante que ser (aquí peco al usar un cliché, del cual tanto me quejo), nos encontramos con personas que simple vista, más ante su propia vista que la de los demás, parecen buenas personas, siempre dispuestas a ayudar y comprender, enseñar o sanar, incluso guiar a otros.

Hasta aquí todo iría bien, si no fuese porque si uno rasca un poquito la superficie de sus vidas, porque viven vidas superficiales, descubrirá que tanta espiritualidad solo existe en sus mentes y en sus bocas.

Son guías de otros, pero no saben guiarse ni a sí mismos. Sanan a otros, pero están enfermos y llenos de vicios, enseñan, pero nunca supieron aprender con humildad, e incluso osan soñar con ser líderes, cuando ni siquiera aprendieron a recibir una orden ni a servir a los demás.

Son como alguien que te invita a tomar el té, pero ni siquiera lo ha comprado, ni tiene el dinero para hacerlo.

Hipócrita!!! Primero compra tu té, aprende a prepararlo, pruébalo tú mismo para ver si sabe tan bien como crees, y recién después agasaja a los demás, porque nadie puede dar de lo que no tiene, ni aconsejar aquello que no ha aplicado antes en sí mismo.

No tropieces con tu ego.

Cuidado con el último escalón!!!

Sí, cuidado, es ese que está ahí, y es el más alto de los escalones. De un lado parece pequeño, insignificante, pero cuando das el paso, te tropiezas y te caes.

No parece muy alto, pero créeme, cuando toques el suelo se sentirá como si te hubiesen tirado desde el Everest. Aun así no te alarmes, no te dolerá el cuerpo, solo se te revolverá el estómago, y te dolerá el orgullo. No existen medicamentos para el daño que causa esta caída, pero dicen que con una probadita de humildad se cura y el dolor se pasa.

Lo paradójico de quienes se tropiezan con este escalón y se caen, es que a pesar de que no mueren, y de que nada les impide levantarse, algunos prefieren continuar arrastrándose por el suelo y seguir tirados.

Lo que es la sabiduría.

La gente usualmente confunde “conocimiento” con “sabiduría”. Conocer es tener en la mente “información” sobre algo. También se suele decir que es tener experiencia directa sobre algo, conocerlo en profundidad.

Entonces en lo espiritual una persona puede conocer el dolor, porque lo sufrió, porque tiene experiencia directa sobre el tema. Y por eso puede hablar con autoridad sobre lo que es y no es sufrir para él o ella.

Sin embargo esto no es tener sabiduría, puesto que quien tiene sabiduría no solo conoce un tema, no solo tiene experiencia incluso profunda, sino que además de esto, es capaz de actuar al respecto de manera acertada, prudente y sensata, porque ya lo hizo antes y “realmente SABE” como hacerlo.

Lo que importa.

Lo importante no es parecer como lo dije antes, lo que importa es ser…

…Ser tú mismo/a, lo que significa ser completamente tú. Con tus virtudes, pero también con tus defectos, sin ocultar con soberbia lo que no te gusta, para dar paso solo a lo maravilloso que piensas que los demás quienes ver de ti.

Si te aceptas, y si entiendes que la espiritualidad no es un accesorio para ser más lindo por dentro, ni una panacea para resolver mágicamente lo que no te atreves a enfrentar en tu vida de forma directa y contundente…

…Si comprendes que ser espiritual no es ir por la vida como si pisaras nubes, con una sonrisa todo el tiempo, haciendo el bien como si estuvieses ahorrando karma en plazo fijo, para luego exigirle a la vida que te trate bien.

Ser espiritual es ser completo, estar vivo, ser luminoso pero sin ponerse una flecha para que todos miren nuestra luz, sin olvidar que venimos del barro de la vida, pero que al mismo tiempo portamos en nuestro interior un diamante donde está oculto el universo.

Si al fin entiendes qué eres y qué no eres, si ayudas a otros sin forzar, enseñas sin enseñar, y eres feliz incluso en medio del dolor y las sombras, entonces te estarás acercando a convertirte en un verdadero ser espiritual, un ser pleno en conexión con algo superior.

Tu consciencia se expandirá, serás sin ser, y estarás aquí sin que este “aquí” te aprisione, y verás la verdadera luz de los que han nacido al entendimiento, los filósofos del universo. Serás un verdadero hijo espiritual de la sabiduría.

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2 Responses to “En busca de la espiritualidad.”

  • Guillermo Acosta on 29 junio, 2018

    Hermosa reflexion Sensei Diego. Gracias.

  • Zulema Zaldumbide on 7 julio, 2018

    Siento el Despertar y espero estar en el camino correcto… gracias por esta reflexión maestro Diego

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